Siete fragmentos

cutrepoesia

[01/03/2020] Érase una vez

Este texto no tiene mucha historia detrás, así que voy a cortarme con la introducción, que las anteriores eran casi más largas que el texto en sí.

Me encantan las fábulas, los cuentos y toda la simbología que se ha creado con ellos. Adoro la simbología en sí. Elementos que han cobrado significado por su aparición en historias y relatos, les dan una vida que va más allá de lo que pueden representar en sí. Muchos de esa simbología está muy integrada en nuestra cultura, por lo a la mayoría de la gente le suelen evocar sensaciones similares, y eso da mucho potencial a la hora de crear. Usando esos elementos bastante universales (siempre dentro de la misma cultura en la que fueron concebidos) puedes predecir bastante bien que tipo de sentimientos puedes despertar en las personas que vayan a consumir lo que creas.

Esto que he escrito nace esencialmente de querer plasmar en un texto multitud de esos elementos de cuento, y ver un poco hacia donde me llevaban. De lo que se esconde detrás no comentaré nada, ya que prefiero que cada persona se quede con lo que ella ha sentido. Espero que lo disfrutes.


Una ciudad sin murallas, Laberinto de cristal, Una playa de papel, Mil palabras olvidadas.

Un susurro arrepentido, Una lágrima viajera; Mil disculpas que prendieron Un corazón de madera. Una marioneta errante Que hilos dorados manejan, Bailando al son de una música Que nunca el silencio aleja.

Una cristalera rota, Cien años de mala suerte; Un sendero que recorro De la mano de la muerte.

Elogios que son mentira, Mentiras que dan la vida, Una mueca, una sonrisa. Anhelar una caricia.

Una laguna sangrienta. Un hada que desespera. Una espada sin destino, Existencia sin sentido, Desear cualquier manera De llenar ese vacío.

Una princesa y un príncipe Atados forzosamente. Muriéndose poco a poco, Dos almas que se enloquecen. Fuego y hielo, corta y prende; Se destruyen mutuamente. El tapiz que se desgarra, Su juramento se pierde Alaridos que proclaman Una injustica demente. Una profecía maldita. Una mente envenenada. Venas desiertas y frías Que se disfrazan de bellas, Representan un papel Que el público vitorea, Mientras su interior, podrido, Se deshace por la pena.

Un dragón encarcelado. Un caballero tirano. La pasión que es ahogada En un pozo de deseos. Todo buenas intenciones, Historias para inspirar. El infierno que te aguarda Nada más al despertar. Pesadillas, sueños rotos. Imaginación viajera. Relatos negros y blancos Condenados a la hoguera.

Familias grises y rotas. Súplicas que no germinan. Semillas que te fulminan Cuando eclosionan y vuelas. El cielo, azul y limpio, Te promete luz y gloria, Infinidad de tesoros, Un mapa con sangre escrito. Cuervos guardando el camino. Hambre o pureza, el dilema. Un tribunal, siete ojos. Una moraleja impía Que no importa, yo la escojo.

¿Para qué quieres verdad Pudiendo beber mentiras? Esperanza que es de paja Igual espanta los miedos, También perdices al vuelo. Soy infantil, y esto un juego. Cautivado el albedrío, Igual da la libertad. Solo escucho las historias, No necesito memoria: Dame ficción y felicidad.


#cutrepoesia #fantasia #maquinadeltiempo

[Escrito por Alma]

[11/01/2020] Plumas de colores

Ya he mencionado antes que no he practicado mucho la poesía. Me gusta bastante leerla, aunque no de forma habitual. Normalmente lo que disfruto más cuando leo un texto son las historias que cuentan, los mundos que presentan, las personas que aparecen en ellos y que evolucionan y experimentan esas maravillas. Y por lo general la poesía no suele trabajar ese tipo de cosas. Suele ser breve, directa. No da mucho tiempo a presentar lugares desconocidos, ni a dar mucho recorrido a los personajes. De ahí la escasa relación que he tenido con ella en el pasado. Eso cambió con el primer club de escritura al que asistí y algún micrófono abierto en el que estuve de oyente.

Mi profesora escribe un tipo de estilo que me llamó muchísimo la atención, que es prosa poética. Además lo hacía maravillosamente bien. Me dio curiosidad e hice algún intento. No me fue mal del todo. Aunque tampoco es un estilo que pueda usarse para textos muy largos, me pareció que le daba belleza a los escritos. Una cosa que no me gusta demasiado de muchas obras de literatura fantástica, es que por lo general no dan importancia a la belleza o estilo del texto. Se centran más en esos aspectos que a mí más me atraían: historia, mundo y personajes. Sin embargo, cuando las lees, casi nunca puedes decir que el estilo sea bello. Salvo contadas excepciones. Una de ellas es la de mi autora favorita: Ursula K. Le Guin.

Los mundos que Ursula crea son maravillosos, con personajes muy particulares y llenos de complejidad; y, aunque es cierto que las historias no suele ser lo más importante en sus obras, el texto es pura belleza. Además, tiene una gran naturalidad, con lo que no parece sobrecargado en absoluto (como si pasa en otras obras de naturaleza más poética). Ella representa el 80% de lo que me gustaría alcanzar en la escritura. Y una de las habilidades que necesitaría adquirir para alcanzar esa meta imposible sería desarrollar una escritura con un estilo mejor, más bello, que no se limite solo a contar una historia, si no que lo haga de un modo bonito, a la vez que natural.

Como hay que andar antes de correr, empecé ciertas incursiones en el terreno de la poesía. Este de aquí creo que fue el primer intento que hice de una “poesía”. No sé si tiene derecho a llamarse así, ni siquiera entre comillas. No tiene ningún tipo de rima o métrica típica. De cualquier forma la etiqueta que se le ponga me importa bien poco. A mí solo me preocupaba el estilo, que la verdad me gustó como quedó. Espero que lo disfrutes.


Siete plumas fueron arrastradas por la tormenta.

Roja fue la marca sobre la mejilla. Más rojas fueron las palabras que la siguieron. Lazos que estallan y avivan una llama implacable Quemando carne y alma por igual.

Amarillo es el pan duro sobre la mesa. Amarillos, los ojos codiciosos que vigilan una cancela dorada. Amarilla es ciertamente la llave, casualmente extraviada. Excusa frente a una horda de manos suplicantes.

Sombras azules bajo ojos cerrados Conjuran el peso del mundo sobre unos hombros exhaustos. Y un rayo de luz que entre almohadones Convierte al olvido en deseable.

Cristales rosas guían la mirada y llenan de certeza. De los labios de su amor solo salen elogios y de sus manos caricias, Su única compañía en una mansión de terciopelo. Jamás renunciará a ellos. Son elogios y caricias. Sólo elogios y caricias.

Verde es el reflejo marchito que aparenta grandeza. Marchitan y marchitándose los que tratan de alcanzarlo. Promesas y sueños rotos se intuyen tras un telón esmeralda donde actores y público, se conducen de la mano hacia el abismo.

De ropajes naranjas cubría su cuerpo entre la multitud con ansia de reconocer y no ser reconocido. La verdad secuestrada por manos anaranjadas, el naranja manejado por mentes iluminadas.

El elixir violeta que lo cambia todo, sutura cicatrices con manos púrpuras, su única exigencia tu devoción. Nunca más sentir debilidad, soledad o incertidumbre. Nunca más sentir, nunca más necesitar. Nada más, nunca más.

Y de sus cenizas nacen las siete más oscuras, Heraldos de miedo y lágrimas, lo consumen todo. Del arcoíris nacido al final de la tempestad hacen su víctima, pero las contamina. Y heridas caen al suelo, donde esperarán a que el viento se levante de nuevo.


#cutrepoesia #maquinadeltiempo

[Escrito por Alma]